Sigue arrullándome, no preguntes la hora, no quiero saber cuándo volveré, no quiero extrañarte si aún tengo tu sonrisa. No se donde estaré, darte una dirección sería mentirnos. Es hora de marchar, tu mano asfixia mis venas, sangra mi cigarrillo. No te detengas, sigamos rumbo al adiós. Daphne, no observes esa estrella, no estaré en ella cuando mires al cielo. No contemples la luna, no me podrás hallar. Duerme con esa estrella apagada, la luna en tu espalda y el cielo llorándote. Seré la sonrisa en tu oscuridad.
lunes, octubre 19
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