viernes, agosto 28

Tú...


Fijaste recuerdo en esa comisura. Recordaste ser una ninfa sin recado de pintor, burlando el sueño sin dibujar un firmamento. Escapaste del desierto y aborreciste la compasión. Observaste el silencio sin encontrarte, sonriendo perdida, mientras ocultabas la valentía en el odio de un aletear. Señalaste el invierno en un respirar sin certeza.
Sin querer, me consentiste amar.

martes, agosto 18

A mi madre(Rosa).

13/08-Tu cumpleaños
Dicen que el 13 es un número de suerte. Creo ser el mayor afortunado. En mi vida como en sus senderos de muerte siempre me acompañó. No importaba qué carajos hiciera, esa mano borraba los fracasos. Mis lágrimas terminaban en sus mejillas, mi sonrisa empezaba en sus ojos. Un te quiero no es de su estatura. Un te amo no la dignifica, del todo. Por naturaleza es bella. Sin ella la naturaleza perdería belleza.
Mi juventud rebelde, desaforada, enfrentada a su sabiduría. No es una guerra pero se libraron, libran y librarán batallas. Insulsas contiendas. Soy conciente que terminaré a sus pies, que despedazará mis defensas y me hará su subordinado, su aliado. Habiendo perdido, pidiendo perdón, ella me tendrá en sus brazos. Para mí, esa será la gloria.
Amiga por excelencia. Su silencio enseña, sus palabras reconfortan. Sus látigos dejan sellos de amor, sus caricias borran todo dolor. Confidente no secreta, reveladora de secretos de mejora.
La rosa es una de las más hermosas flores. Rosa es el nombre de la más hermosa mujer. Rosa eres tú.

lunes, agosto 10

He decidido escribirte


Ante el llanto de mi voz se escucha el silencio. La luna no acoge respuesta. Pronto amanecerá. He decidido escribirle, lo intento. Necesito fumar un cigarrillo. Mejor que sean unos pares. Qué decir, qué callar. Cómo distinguir los sueños de aquella realidad. Cuál es el mejor inicio para un final.
Transcurren las horas. El papel no acoge alguna palabra. La tinta renuncia a deslizarse. El bolígrafo abandona mi mano. Mis lágrimas son hoy estos versos.

jueves, agosto 6

Sofía



La alarma sonó, no se distinguía ninguna lumbre. En las afueras un gélido ambiente titubeaba frente a su presencia. Una sonrisa de turista extraviada y un beso que desnudaba un trámite bancario. La brisa entró en mi habitación y con ella Sofía Boutter, una hermosa y aristócrata dama, aquél engaño de mis amaneceres que luego olieron a besos de jazmín. Me trae al recuerdo esa noche de embriaguez, de cigarrillos encendidos a la nostalgia, cuando su desnudez se vistió y se fue sin dejar un escarpín de cristal.
Suntuosa, como ella sola, observa una habitación de alquiler. Recuerdos sin memoria de tristeza colapsan en su mente. Se lleva los dedos a la boca, aún en ese labial carmesí queda el sabor del fuego. No debe mostrar signos de simpatía, no debe observarlo a los ojos, no debería de estar en esta habitación. Mañana se vestirá de blanco con un velo que disfrace su sentir. Un anillo le recuerda su compromiso de fidelidad. Debe marcharse, debe buscar la salida sin mirar hacia atrás. Su mirada va a dar frente al muchacho delgado y taciturno que una vez quiso. Quizá empieza ha amarlo.

martes, agosto 4

Evocación sin resistencia

Envuelve las cenizas que vuelven a cercenar el manantial y besar la dulce flor.