sábado, noviembre 20

Tú, un sueño.

Quizá fue una mañana en la que soñé que sólo era un momento. Tal vez fue mi deseo o mi destino. Soñé que acariciaba tus letras, que me fumaba tu cuerpo, que te fundías en mis labios. Disparabas a discreción tus caricias, tu tiempo y tu viento. Yo, mintiendo en tu reflejo, entre fuego y cenizas, en las lágrimas del mañana mientras que tú, devorabas mis miedos, sonreías a mis rencores y recogías mis ropas de tu tocador. Un prisionero, condenado por probar las gotas de tu piel. A la deriva por jugar con el tiempo y entre tiempos nada míos. No recuerdo haber despertado.

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